Acabo de enterarme de que la letra exacta de la canción Girl de Beck se supone que sea un misterio. Las notas del álbum Güero dicen «Hey, my _______ girl» y la gente escucha diferentes cosas: sun-eyed, summer, cyanide, cyan-eyed…
Yo siempre pensé que decía My sun-eyed girl y que era sobre una muchacha con el poder de Cyclops de los X-Men.
Caminando por ahí, Lin me señaló a una niña que andaba sola por la calle y además estaba hablando sola, como con un amigo imaginario. Solo nos tomó un momento confirmar que no había de qué preocuparse, su mamá iba un poco más atrás y estaba pendiente de ella. Pero por un momento mágico me sentí personaje secundario de una película de Disney. Le dije a Lin que vimos lo que ven todos los personajes adultos en una de esas películas familiares en que un niño tiene un amigo invisible mágico y además tiene alguna aventura que lo lleva a improbablemente recorrer solo la ciudad a los siete años. Casi hubiera preferido no ver a la mamá y quedarme con la idea de que la niña iba camino a salvar el empleo de su papá o revelar la corrupción del empresario que quiere demoler el parque de su vecindario o algo así.
Luego de haber visto los cortos en el cine y dado por sentado que no era el público de esta película, me sorprendió escuchar que era buena. Me la disfruté. Es tonta, graciosa, triste, tierna y hasta profunda a la vez. La recomiendo para ver con niñas, niños, madres o padres. Leer más →
Al principio parecía la típica comedia basada en crear momentos de incomodidad y vergüenza ajena. Sin embargo, la película sigue escavando y revelando más. Según va más hondo y sabemos más sobre los personajes, se vuelven menos caricaturescos. Leer más →
Creo que esta serie sería mucho más apreciada si fuera en inglés y no revolviera alrededor de personajes femeninos; que si no fuera en italiano y napolitano, y sobre dos mujeres, aparecería en más listas globales de las mejores. Leer más →
Siempre había presumido que este cuarteto de novelas era más bien cuatro narraciones independientes con las mismas protagonistas. Me sorprendió llegar al final de la primera y ver que quedaba en suspenso, como un final de temporada de serie de televisión… Leer más →
Esta piedra en Jones Point Park, un parque a orillas del río Potomac en Alexandria, marca dónde estaba la frontera sur de Washington D. C. cuando tenía forma de diamante.
Desde que aprendí que la capital de Estados Unidos originalmente tenía forma de diamante, y no la tiene gracias a la esclavitud, me ha parecido premonitorio.
Por casi medio siglo, Alexandria (que entonces incluía Arlington) fue parte del distrito federal, y completaba su cuadrado. Sin embargo, los abolicionistas querían prohibir la esclavitud en toda la capital federal, y la trata humana era una actividad lucrativa en Alexandria. Para no perder su negocio, los traficantes de personas cabildearon para que devolvieran Alexandria a Virginia, el estado al que pertenecía antes. En 1846 el Congreso estadounidense los complació. Dejó de haber diamante. En 1850, se prohibió la venta de personas secuestradas en D. C., pero a menos de 10 millas del Capitolio, en el centro de Alexandria, las subastas de personas continuaron hasta el comienzo de la Guerra Civil, en 1861.
Pienso en lo estético y elegante que sería que la capital de una gran nación sea un diamante perfecto de 100 millas cuadradas, y en lo apropiado de que, gracias al racismo y la explotación que siempre ha estado en sus raíces, la capital de Estados Unidos no tenga forma de nada.
El fin de semana de mi cumpleaños fuimos a un concierto de Hozier en Pensilvania. Cuando comenzó la canción Eat your young, no lograba leer desde nuestro ángulo y distancia unos textos que aparecían en la pantalla grande de la tarima. Esforcé la vista y, cuando entendí lo que estaba viendo, me reí. Eran las acciones de Lockheed Martin. Lamenté un poco no haber ido al concierto en Virginia. Allí, sin duda hubiera habido en el público empleados o hijos de empleados de Lockheed Martin, o de General Dynamics, o de Northrop Grumman, o cualquiera de esas compañías. Personas que habrían aplaudido expresiones antiracismo, antihomofobia, antiodio en el concierto, sin sentir ninguna contradicción entre eso y colaborar en la fabricación de armamentos de guerra. Me hubiera gustado observar la reacción del público de Virginia a esas imágenes.
La cuestión del encore, ñapa o como se llame en los conciertos siempre me ha dado gracia. Que el artista tenga que fingir que no interpretará su canción más popular, y todo el público tenga que simular que le creen y pedirle que regrese. La práctica debe estar desapareciendo, de unos años para acá los artistas que he visto en vivo no lo hacen o lo acortan lo más posible para salir del paso, la banda desaparece apenas un momento para marcar el falso final y regresa rápido.
Pero, con lo artificial e inútil que es, también me da risa que a menudo no tengo idea de cuál se supone que sea el mayor éxito de un artista y me vuelvo quizá la única persona en el concierto que genuinamente se sorprende al oír las primeras notas de su canción más famosa. Algo así me pasó con Bird, también porque era un concierto con orquesta sinfónica y porque expresamente se estaba celebrando el vigésimo aniversario de The Mysterious Production of Eggs. Me tomé muy a pecho la idea de que iban a tocar canciones de ese álbum y ya, así que se me formó una sonrisa tonta en la cara cuando, al final del concierto, después de una breve salida, Bird y la National Philharmonic empezaron a tocar Pulaski at Night.
El público de Honne no era de estar grabando todo el tiempo, pero cerca del final, muchos sacamos los celulares en un momento particular. Se me ocurrió que debería considerarse aceptable pedirle a alguno de los extraños que están grabando exactamente lo mismo, y desde mejores ángulos, que simplemente te pase su video. Pero ese pensamiento me lleva por muchas tangentes sobre la fotografía, y para qué fotografiar lo mismo que cientos de persona, y para qué documentar lo cotidiano en las redes, que prefiero no considerar ahora mismo.
Desde pequeño me han señalado que escribo al revés. Siempre que me ha pasado, me ha chocado que alguien pueda fijarse en la dirección en que otra persona escribe las letras. Yo, viendo a otros escribir, nunca me he fijado en que escriben en la dirección opuesta que yo.
Después de verla, leí la observación de que en esta película no hay celulares. Nunca lo noté. Como en muchas películas del siglo anterior, si el protagonista hubiera tenido un celular, el conflicto se hubiera resuelto de inmediato. Leer más →
Desde hace unos años, cuando puedo, leo los libros en Kindle e impresos al mismo tiempo, porque es más cómodo leer en Kindle en la cama. (Libby es genial para conseguir los libros en formato electrónico gratuitamente). Leer más →
Fuimos a ver unas películas en el Museo Nacional de Historia Estadounidense que eran parte de un programa que celebraba el mes de la Herencia de Estadounidenses de Asia, Nativos de Hawái y de las Islas del Pacífico. Leer más →
Todavía me siento confligido sobre esta película. O quizá no es la palabra porque no me produjo ningún sentimiento positivo, aunque reconozca que está bien hecha. Estuve todo el tiempo enojado. La causa del conflicto principal me parecía tan absurda. Leer más →
Al salir del avión, Bekka, que había tenido ventana, dijo, ¡D. C. es tan verde! Después de Las Vegas, en el descenso le había chocado el contraste con el paisaje desértico.
Para cuando salimos del aeropuerto, me había olvidado de su comentario. Cruzando el puente peatonal hacia la estación de metro, me tomó inadvertido lo mismo. Después de ver un horizonte marrón por siete días, el verde hasta me pareció falso, era demasiado verde.
No quiero que estas cosas le quiten trabajo a los taxistas y conductores de Uber y Lyft, pero si estuvieran en precios asequibles mañana, no guiaría un día más. ➔
(2) A veces pienso que debería tratar de entrar en el mercado del ragebait, a ver si por fin gano un poco de dinero en internet. Aquí he encontrado inspiración. ➔
Puedo poner una de estas fotos en X diciendo, «Después de ir a Las Vegas, ya no tengo que visitar Nueva York/Venecia. ¿Quién quiere ir a esas ciudades apestosas cuando están los hoteles New York, New York y Venetian en Las Vegas, donde puedo estar todo el tiempo en aire acondicionado?». ➔
O bien: «El genio estadounidense se nota en que incluso meros hoteles y malls tengan este arte tan espléndido. ➔
«Hasta he oído que algunos lugares turísticos en Italia se han copiado de este estilo.» ➔
En una semana voy a viajar a Las Vegas. Será mi primera vez allí.
Pensando en que visitaré un estado desértico, me he estado acordando de cuando fuimos a California hace unos años e hicimos escala en Arizona. Recuerdo que desde el aeropuerto, me divirtió lo clichosamentre arizonesco que se veía Arizona desde el aeropuerto. Parecía la escenografía más chapucera de una película de Hollywood. ¿La escena es en Arizona? Okey, pues coge Arizona.
Sería como llegar a Puerto Rico y ver el morro con garita y acantilado y todo eso desde el aeropuerto.